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Un objetivo de 50 mm es una maravillosa opción si estamos buscando un segundo objetivo para nuestra cámara. Este tipo de objetivo no solo es atractivo por su precio, sino también porque permite realizar un trabajo realmente bueno. 

Desde Emilio Simón te damos 5 motivos para usar un objetivo de 50mm. 

¿Por qué usar un objetivo de 50 mm?

Incluir un objetivo de 50 mm en tu equipo de trabajo, son todo ventajas. Un objetivo de este tipo reúne ciertas cualidades que permiten realizar imágenes impresionantes. Además, posee una excelente relación calidad-precio

Como puedes ver con estas primeras pinceladas, son muchos los motivos por los que recomendamos usar un objetivo de 50 mm aunque en este post te daremos los 5 principales. ¡Te los contamos a continuación! 

Ilumina tus fotos 

Uno de los motivos para usar un objetivo de 50 mm es que puede iluminar la escena de la fotografía que deseas hacer de una forma muy profesional, ya que gracias a su generosa apertura del diafragma, podemos evitar subir el ISO o usar una exposición a una velocidad baja que pueda estropear la imagen.

Objetivo de 50 mm para retratos 

Aunque el objetivo 50 mm permite realizar diferentes acciones con él, una de las más destacadas es que es un objetivo perfecto para realizar fotografía retrato. 

La gran apertura que ofrecen los objetivos luminosos restan profundidad de campo, por lo que logran grandes desenfoques, es decir, es posible separar de una forma nítida a los sujetos del fondo de la imagen. 

El objetivo de 50 mm ofrece un desenfoque estético por lo que las zonas desenfocadas quedan con un buen aspecto, aportándole una belleza indudable a la imagen, ya que un desenfoque mal realizado puede quedar bastante mal y estropear nuestra foto.

Es un objetivo muy versátil 

Como ya hemos mencionado anteriormente, el objetivo de 50 mm permite que hagamos diferentes tipos de fotos con él. Por ello, es un objetivo que dota de versatilidad a nuestras fotos. Por ejemplo, con este objetivo es posible realizar fotografía nocturna, fotografía de paisajes o fotografías en la calle. ¡Atrévete a probar este objetivo por ti mismo y déjate sorprender por todo lo que es capaz de fotografiar!

Un buen tamaño para transportar

Otro de los motivos por lo que utilizar un objetivo de 50 mm es una buen opción, es su tamaño. Además de ser bonitos porque son pequeños y no tienen un aspecto especialmente robusto, son perfectos para transportar a cualquier parte. Es ideal para no llevar tanto peso en nuestro equipo de fotografía sin que eso suponga una pérdida de calidad o versatilidad en la toma de fotografías. ¿No te parece algo magnífico? ¡Calidad y comodidad al mismo nivel! 

Un precio razonable

El famoso dicho de “Lo barato sale caro” no es aplicable a un objetivo de 50 mm. El precio de este tipo de objetivo para cámaras réflex es muy atractivo, ya que suele ser un precio más que razonable. Tanto su diseño como su tamaño, influyen en que su precio no sea tan elevado como otros tipos de objetivos más grandes. Es posible encontrar objetivos de 50 mm de las principales marcas de fotografía por un precio muy económico.

En definitiva, te recomendamos que te decidas finalmente por probar un objetivo de 50 mm y descubras todas sus ventajas. Como has podido ver en este post, sobran los motivos por los cuales te recomendamos probar esta auténtica maravilla. ¡Así que no esperes más y empieza a fotografiar imágenes increíbles!

Si te ha gustado este artículo sobre 5 razones para usar un objetivo de 50 mm, compartelo en tus redes sociales y déjanos un comentario en nuestro perfil de Facebook comentando  que es lo que más te ha sorprendido de este tipo de objetivo.

¿Alguna vez has ido a un restaurante por las fotos que has visto en sus redes sociales? o ¿te has comprado un producto porque viste lo bonito que era en una foto? suele ocurrir y es que la fotografía no solo cuenta historias, sino que también nos transmite sensaciones. Si estás pensando en como se hacen este tipo de fotos, en este post te contamos todo lo que debes saber sobre la fotografía de producto.

¿Qué es la fotografía de producto?

La fotografía de producto son aquellas imágenes que utiliza una marca para vender o presentar un objeto. Una buena fotografía de producto puede transmitir toda la información posible sobre este al futuro comprador.

Pueden ser fotografías de botellas, coches, comida, ropa, maquillaje, muebles, es decir, todo aquello que se pueda vender y pueda a su vez, ser expuesto. 

¿Cuál es el objetivo de la fotografía de producto?

Se puede decir que la fotografía de productos tiene cuatro objetivos claves. 

Despertar interés.

La fotografía debe captar el interés del consumidor y hacer que los posibles compradores quieran adquirir o probar el producto.

Describir el producto.

La fotografía debe contar como es el producto, es decir, transmitir la mayor información posible de él al consumidor. 

Ser diferente.

Si deseas diferenciar tu producto de la competencia y ser la opción preferente dentro de tu sector, la fotografía de producto es un gran acierto para hacerlo.

Consejos para fotografiar productos

Fotografiar productos no es una tarea fácil, ya que las fotografías que se tomen deben ser perfectas. Por ello, queremos darte algunos consejos para que tu sesión de fotos sea todo un éxito.

Producto.

Para que las cosas se hagan bien, debemos empezar por el principio. El producto debe estar impecable, es decir, no tiene que tener polvo, huellas o cualquier otro desperfecto que la fotografía pueda captar. Debemos tener en cuenta que queremos transmitir toda la esencia del producto y si este está en malas condiciones, la información que le transmitiremos al público será negativa. 

Por ello te aconsejamos que primero de todo, lo limpies y lo coloques a ser posible con guantes en el escenario donde será fotografiado. 

Fondo Neutro.

Uno de los aspectos básicos para conseguir una buena fotografía de producto es sin duda, tener un fondo neutro, ya sea blanco o negro. Esto dependerá  de dos cosas. La primera del efecto que le quieras dar a la fotografía. La segunda dependiendo de si el producto es opaco o traslúcido. 

A continuación te explicamos detalladamente para que se utiliza cada fondo:

  • Blanco: Normalmente se utiliza para objetos o alimentos de colores intensos, ya que lo que desea es destacar dicho producto. Un aspecto muy positivo de fotografiar productos en fondos blancos es que son mucho más fáciles de integrar en catálogos, sitios web etc
  • Negros: sin duda el fondo negro aporta seriedad y elegancia. Se suele utilizar mucho para objetos transparentes entre otros.

Iluminación.

La iluminación es fundamental para fotografiar correctamente un producto. La luz natural es un gran aliado para este tipo de fotografías. Pero como la luz natural no depende de ti, te recomendamos que tengas tu propio equipo y uses iluminación artificial. 

De esta manera siempre tendrás control sobre la luz que deseas darle a tus productos. Eso sí, si decides utilizar luz artificial elimina la luz secundaria que pueda provocar variaciones en la iluminación de tu fotografía.  

Trípode.

Disponer de un trípode es fundamental para realizar fotografía de producto, ya que podrás moverlo a tu antojo hasta conseguir el ángulo ideal para la fotografía perfecta. Además, el trípode al estar quieto, aportará una mayor nitidez a la imagen que se tome. Es más, puedes utilizar un control remoto para que ni siquiera tengas que tocar tu cámara. 

Fotografía de producto en Sevilla

Como hemos podido ver en este post, es igual de importante entrar por los ojos de los futuros compradores que la toma de fotos para conseguirlo. Por ello, si necesitas una sesión de fotografía de producto en Sevilla, te invitamos a que veas nuestro portfolio y a que contactes con nosotros sin compromiso. 

 

Es hora de marcar la diferencia. 

Ya va siendo hora de que le pierdas el miedo al modo manual de la cámara de fotos réflex. ¿Para qué quieres una cámara de calidad si la vas a usar en automático? ¡Atrévete a aprender! Te estás perdiendo un mundo de posibilidades.

En Emilio Simón conocemos perfectamente la dificultad de utilizar una buena cámara de fotos en modo manual, pero también sabemos que, una vez que aprendes a manejarlo, ¡los resultados son increíbles! Así que deja el miedo a un lado, despídete del modo automático y aprende a usar la cámara como un profesional con estos 5 sencillos trucos.

La velocidad de obturación: tu mejor amiga en modo manual

Cuando hablamos de velocidad de obturación nos referimos a la velocidad de disparo de la cámara. En modo manual puedes elegir a qué velocidad harás tu foto, siendo 30 segundos la velocidad más lenta.

Si consigues dominar la velocidad de obturación de tu cámara en modo automático podrás hacer verdadera magia en tus fotos. ¿Cómo? Sobre todo, jugando con la luz. Cuanto más lento sea el disparo más luz atrapará la cámara en la fotografía, consiguiendo efectos lumínicos dignos de cualquier montaje fotográfico.

Número f: ¡se acabaron las fotografías quemadas!

El número f mide la abertura del diafragma de tu cámara. Básicamente, esto se refiere a la cantidad de luz que entra al sensor y, por ende, que plasmarás en tu fotografía. Si el número es bajo significa que el diafragma está más abierto, dejando entrar más luz. Si el número es más alto, el resultado será el contrario.

Muchas veces no podemos controlar la luz del entorno, y para eso debemos controlar el diafragma de la cámara: se acabaron las fotografías demasiado oscuras o muy quemadas. ¡Elige el número f que mejor se adapte al tipo de foto que quieres conseguir!

No olvides cambiar el modo de medición de la luz

Aunque muchos no lo saben, el modo de medición de la luz puede cambiarse. Este modo calibra la luz de toda la escena, calculando una media para definir la exposición más adecuada.

Por defecto, tu cámara tendrá el modo matricial o evaluativo, que mide la luz en la totalidad de la escena. Aunque suele ser el más utilizado, no siempre es el más apropiado: existen otros modos de medición de la luz que priorizan zonas concretas del encuadre, dando protagonismo a elementos concretos.

Algunos de estos modos son la ponderada al centro, que prioriza el centro de la escena; la puntual, que se centra en un punto concreto de la imagen; y la parcial, que funciona como la anterior pero ampliando un poco más el recorte que prioriza.

No sin balance de blancos

¡Un balance de blancos es imprescindible para cualquier profesional de la cámara! Antes de empezar con tu sesión de fotos, no olvides hacer un balance de blancos.

Aunque pongas la cámara en modo manual, es probable que el balance de blancos siga en modo automático.

Sin embargo, tu cámara tiene mucho más que ofrecer: ajustes predeterminados para escenas soleadas, en la sombra, nubladas… ¡o incluso balances de blanco personalizados!

¿Cómo sé qué valores necesito?

Si, después de todo, sigues sin conseguir la fotografía que deseabas, tenemos un truco para que conozcas los valores exactos que necesitas calibrar en tu cámara. Es un truco muy fácil: encuentra un ejemplo exacto de la fotografía que quieres. ¿Lo tienes? ¡Entonces solo tienes que consultar los datos EXIF!

Estos datos aparecen en las propiedades del archivo y suelen indicar valores como el número f o la velocidad de obturación.

 

¿Te hemos ayudado? ¡Esperamos que sí y que, por fin, te atrevas con el maravilloso modo manual de tu cámara! Y, si después de divertirte un rato experimentando con sus infinitas posibilidades sigues sin conseguir el efecto deseado, ¡siempre puedes contar con nosotros!

¿Sabes cuál es la fotografía más antigua del mundo?

Hablar hoy en día de fotografías e instantáneas no nos resulta para nada novedoso. Pero como es obvio, hubo una época en la que la captura de un momento preciso, podría resultar todo un desvarío.

Aplicaciones como Instagram o Pinterest nos hacen estar al día sobre fotografía y que, además, hacen que nos resulte totalmente cotidiano ver o capturar momentos.

Aunque no conozcamos el arte de la fotografía a la perfección, todos podemos sentirnos un poco profesionales del retrato gracias a nuestros teléfonos móviles, con los cuales somos capaces de capturar todo tipo de momentos gracias a esa mini cámara fotográfica incrustada dentro de ellos.

Los pasos de gigante que ha llevado a la tecnología a ser lo que hoy es, junto a las actuales necesidades sociales, han convertido una actividad única, en una acción cotidiana.

Pero como te venimos contando, tiempo atrás, todo esto sería impensable. Antaño, imaginar que un aparato minúsculo como un teléfono móvil o una cámara fotográfica profesional, tiene la capacidad de capturar un instante para toda la vida, sería algo que lo hubieran asimilado a elementos mágicos.

La fotografía más antigua del mundo

Cualquier comienzo mantiene un proceso paulatino donde florecen todo tipo de imperfecciones, y claro está, que las cámaras fotográficas de otros tiempos no iban a proporcionar unos resultados de alta calidad como las herramientas que tenemos hoy en día, y mucho menos iban a conseguir una captura totalmente instantánea.

Existen diferentes puntos de vistas con respecto a la datación de la fotografía más antigua del mundo, sin embargo, varios son los documentos que confirman que ésta fue tomada alrededor del año 1826 por el inventor de la fotografía Joseph Nicéphore Niépce, en Francia.

La instantánea en cuestión, fue tomada a través de su propia ventana, de ahí el famoso título de la imagen: Le point de vue du Gras, que traducido a nuestro idioma cobra el siguiente significado: punto de vista desde la ventana de Gras.

Para hacer posible esta reconocida imagen, utilizó una plancha de cobre tratada, donde tuvo que soportar la copiosa cantidad de ocho horas de exposición para lograr la que hoy se considera la fotografía más antigua del mundo.

¿Quién soportaría hoy en día ocho horas una cámara fotográfica para hacer una foto?

La disputa la encontramos en el momento en el que se conoce a finales de los ochentas, que literalmente, Le point de vue du Gras no fue la primera instantánea que realizó Joseph Nicéphore Niépce, sino que pudo haber realizado otras dos instantáneas anteriormente.

De esta manera, se sabe que poco antes, este inventor, ejecutó otro tipo de capturas también dentro de su hogar, una conocida como mesa puesta, donde aparece la mesa de su casa y la cual podría pertenecer al año1822 y, por otro lado, la famosa instantánea Tirando de un caballo, la cual dataría del año 1825.

Sin embargo, se trata del Punto de vista desde la ventana de Gras, la única imagen que se conserva, convirtiéndose de esta manera, en la fotografía más antigua del mundo preservada.

En el año 1830, Niépce se une a su socio Louis Daguerre con la intención de comercializar su fantástico invento. No obstante, Joseph Nicéphore Niépce no pudo ver lo que inició su revolucionaria creación, ya que tres años después, en el año 1833, fallecía, dejando todo su legado a su socio Daguerre, quien continuó perfeccionando el procedimiento fotográfico, el cual, años después, tuvo un importante apoyo por parte del estado francés.

 

¿Conocías la historia de la fotografía más antigua del mundo? Sigue el blog para conocer datos interesante sobre fotografía.